Balcón
La temperatura desciende un poco. La claridad que existía hace un rato ya no es la misma, pero la que realmente es necesaria aun es buena.
Situaciones, cosas, personas y lugares imprescindibles, absurdos e interesantes a la vez, que se desplazan sutilmente a traves de mi vida.
Se pierde el vago rumor de las andanzas que habían florecido a través de todo este tiempo, la rara cualidad con la que gozabas se ha perdido en lo vasto de lo imperfecto, de las posibilidades. Todas esas horrorosas situaciones cabalísticas demuestran un lóbrego ambiente inimaginable.
El imaginar las cosas aún y cuando no las conoces, siquiera conocer la forma del alma que rellena a este bulto de huesos y porquería, tan solo deja dibujado una débil línea divisoria entre lo real y lo absurdo. Que es demasiado grande, ahora se van las palabras, dejan de ser lo que realmente representan en el universo irreal, dejan de ser colores, sentimientos. Muerte. Tal vez sólo haya sido el oscuro ambiente en que creció, que lo rodeo de almas en pena y de sueños sepultados. Desolación, silencio y calor.
Al no encontrar la respuesta en el momento, en lugar cual pensabas lo encontrarías, deja un gran hastío al seguir realizándolo. Topas con todas esas cosas, te detienes ante muros resquebrajados y tan altos, como tus torpezas. El no poder ya es una forma casual en tu naturaleza tangible, Debes obtener el universo perfecto, la mágica combinación de miles de palabras en una hermosa armonía, sintetizando un simple quejido, un arrebato de cordura, un perfecto y horrible hastío, un grito salido del mas negro corazón petrificado.
Manos temblorosas, dedos tan largos como sombras en extensión crepuscular.
¿Acaso es el saber lo que no sabes? ¿Lo intangible? Lo aun inexistente, la monosilábica forma de una palabra de súplica cortada por un sólido golpe en la quijada.
Nos encontramos ante un nefasto acto de odio masivo, el cual resalta a la vista una estratificación hipócrita un tanto plegada por la mentira y el esfuerzo principal de la tergiversación, con intercalaciones de uno que otro pecado capital de esos que le hacen daño al ser humano, aún no bien definidos en la unidad pero ya se encuentran bajo un exhaustivo estudio.
El rumbo de la maldita estratificación acusatoria se torna por ahí de casi trescientos sesenta grados, buzando hacia el individuo acusado de sedito.
Al tomar una muestra de mano para observar la mentiralogia de la roca, nos encontramos con cristales de olivino, aaah! Que no era sedimentaria?
Todos decimos cosas totalmente diferentes a lo que sentimos en verdad. Tal vez un tanto ad hoc para la persona y la ocasión. ¿Cómo ver la realidad si me encuentro atrapado en mi mismo? Quitando viejos retratos evito mi pasado, lo desecho y me abro a la posibilidad del futuro en el presente. Pero aún no puedo, sigo siendo la unica persona con la que realmente hablo y a veces no se por qué razon odio verme.
A veces puedo llegar a asustar a las personas, muestro cosas que por lo regular no ven en mi, y huyen.
El no poder me derrota, me frustra.
El optimista me preguntaría qué es lo que puedo hacer, y con desprecio tal escupitajo en la cara le respondería, puedo soñar, tengo sueños violentos donde el odio es quien gobierna. Pero puedo soñar.
Y después de un rato, encuentras la respuesta correcta. La respuesta que evitaria la presencia de la amigable paranoia. De haber acelerado el proceso de pensamiento el cual formularia eso, “lo que se debe decir”, lo que se debe decir ante la situación tan comprometedora y que pone tu estado mental en condiciones digamos inestables, de haberlo hecho no estaria ella, acompañándote esta noche enturbiando tu sueño.
No estaria susurrandote muy quedo al oido diciendo todas esas cosas que odias que te digan. Es cierto, odias la verdad. En lo absoluto, no te agrada ese devenir de pensamientos en el cual tus aspiraciones se tornan frustaciones, donde “ella” manipula vilmente a tu autoestima en una rebuscada mafia sentimental.
Cuando no sé que "solo" acentuar sólo me acuerdo de esto:
Bueno, tenia que hacerlo, de lo contrario hubiera sido tan mala idea como un par de tazas de cafe a media noche, creanme no iba a poder dormir.
Nunca antes había visto en ti tal necesidad física a un cigarro, estabas pálida y temblabas, tal vez el frío causaba cierta inercia que solo podías detener aspirando el reconfortante humo del tabaco.
Esa tarde di cuenta con ciertas cosas, nunca antes había escudriñado de tal forma tus ojos, nunca los había visto de tantas maneras, evolucionaban a cada instante. Esa tarde, lo confieso, estuve perdido algún tiempo en ellos, observaba como se tornaban a un tono mas claro a medida que se ocultaba el sol, realmente observe la forma en que en aquellos tiempos me veías cuando te hablaba. En ellos, pude ver la cosmología infinita de tu bondadoso ser.
Me reclamaste como nunca antes lo habías hecho, colocaste tu inseguridad en mi espalda y me dejaste cargar con ella.
Hubo esa tarde un par de personas frente a nosotros, criticando y aplaudiendo, y otras dos o tres mas detrás de ellos observando, escuchando, esperando el momento preciso para atacar y detener…… bueno solo esperaban.
Creo también que no me había dado cuenta que en cierto momento de mi vida tuve esperanza. Uno de aquellos días había inmortalizado el nacimiento de la esperanza. Ahora creo que es cínico brindarla y obtenerla, pues solo hace mas dolorosa y aletargada la asimilación de la atroz realidad.
Tal vez esa tarde no me di cuenta de nada especial, talvez lo único que podía ver era una hermosa mujer con unos bellos ojos enaltecidos a causa de una ligera pero progresiva intoxicación alcohólica. Pudo tener algún efecto en mi el alentador publico criticón que teníamos alrededor, echando en cara errores y aplaudiendo los aciertos, ego creciente. Solamente se confirmo el hecho de que nunca antes había conocido alguien como tu. Y tenlo por seguro que es un pensamiento sobrio y que nunca me ha abandonado.
Pues después de un buen rato de estar ausente, he regresado y ahora si con ganas de escribir algunas cosillas.
Me sorprende la manera en que una persona puede tener control sobre los pensamientos de otra y es mas increíble aun cundo este “titiritero mental” se encuentra muerto, sin haber tenido contacto físico alguno con la persona manipulada.
Así es, esta, como en tantas otras ocasiones en que me pongo a leer, me veo manipulado por la loca maquinación de ideas del autor. Creo que soy un tanto susceptible a que me laven el coco.
He estado leyendo La Nausea, de Sartre, y no se si sea una terrible coincidencia con estas fechas raras en que uno se pone a pensar en todas las cosas que ha hecho y lo que pudo o debió de hacer, que he tenido recuerdos que pensaba ya sepultados por el devastador olvido. Ha estos obstinados “chinga no me acordaba”, se suman una cantidad considerable de frustraciones, ocasionadas tal vez por una atroz hueva producto de mis muy merecidas vacaciones o acaso la culpa la tiene Sartre? En fin
Siento un alivio al darme cuenta que aun no pierdo la memoria, es grato saber que aun no pierdes tu identidad, no lo cree lector? Creo que sin tus recuerdos dejas de ser lo que eres. Momento, aquí no me lavo el coco Sartre, el cree que los recuerdos son un lujo de propiedad, en mi concepción comunista (tatuada en mi cerebro por José Revueltas), creo que lo ve como un sentimiento burgués. Lo mas probable es que estoy equivocado, pues lo que tal vez quiere decir es que un hombre solo no puede tener recuerdos, un hombre solo, no tiene pertenencias (un baúl, un amigo), carece de la manera de albergar sus aventuras. Un hombre solo, solamente vive su presente. Pero quien realmente sabe lo que Sartre quiso decir.
Ya mucho rollo.